23/05/2008
Espíritu de Simetría, de Ángel Faretta
Por: Leonardo D'Espósito
Categoría: Prensa / Espíritu de simetría
La crítica de cine en la Argentina pareció renovarse en los grandes medios a principios de los noventa. Después algo pasó y el ímpetu primigenio –descartando ciertas publicaciones– desapareció y se volvió a cierto encorsetamiento. El crítico dejó de cuestionar para volver a ser esa especie de “control de calidad” de la película que el público elige ver cada fin de semana. Por esa razón –entre muchas otras– es bienvenida la edición en un solo volumen de las críticas que Ángel Faretta escribiera en la primera época de la revista Fierro, entre 1984 y 1991.
Esos textos tenían la libertad de no estar atados a los estrenos mes a mes y de ir construyendo una visión personal y filosófica del cine como verdadero arte, como forma de pensamiento y de poesía. El estilo del autor no es sencillo: su cultura es vastísima y al mismo tiempo selectiva. Sus juicios son categóricos y rigurosos: se demuestran con los elementos que provee el propio cine y el pensar en cine.
Hay definiciones tajantes, momentos donde el lector descubre que su bagaje intelectual quizá no está a la altura de las ideas propuestas. Y momentos gozosos y desconcertantes donde nos damos cuenta de que John Carpenter, ese director menospreciado por la intelligentzia, es un maestro del cine y del pensar. O nos deslumbra una interpretación sobre alguna obra maestra de Hitchcock, o podemos sonreír por la destrucción prolija y fundamentada de films como La familia o Relaciones Peligrosas, y aprender al mismo tiempo qué implica realismo, qué es una adaptación literaria. Faretta construyó desde una constelación de lecturas y visiones una teoría que se va revelando ante nuestros ojos. Los textos cautivos en Fierro y hoy liberados incluyen además sus rescates de la novela policial y la literatura fantástica.
Sin embargo, de todas las páginas, lo mejor es el Prólogo para argentinos, donde prolijamente destaca el estado de las cosas hoy en el campo cultural, en el cine, en la crítica. En ese prólogo hay una celebración casi whitmaniana de sí mismo, una repaso por la tradición cultural de Occidente y, especialmente, una mirada en perspectiva a los años de la primavera alfonsinista, cuando estos textos sembraron las polémica y amenazas de muchos lectores: “El escándalo –recuerda Faretta– fue creciendo a cada número de la revista. Y creció en progresión geométrica al descalabro del gobierno, que se suponía el encargado de garantizar ese libre acceso a toda cosa estética a todo fenómeno cultural. Pero claro está que no todo eran recitales gratuitos y al aire libre. Y algunos nos atrevimos a proclamarlo. Y pocos querían persuadirse de que las dificultades se harían con los años más extremas y complejas. Los años transcurridos desde entonces –un cuarto de siglo o una generación completa– han comprobado, y con terroríficas creces, el pronóstico de algunos de nosotros”. Nadie dice que es fácil; sólo que vale la pena.
© Crítica de la Argentina, 23 de mayo de 2008